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viernes, 7 de marzo de 2025

 DEPORTE Y VIOLENCIA

¿UN REFLEJO DE LA SOCIEDAD?




La violencia en el deporte no es un fenómeno aislado ni exclusivo de los estadios. Más bien, se trata de un reflejo de las tensiones y comportamientos agresivos que también están presentes en la sociedad. Desde los insultos en la grada hasta las peleas entre jugadores o las agresiones a árbitros, los actos violentos que ocurren en contextos deportivos están directamente relacionados con los valores, las actitudes y la cultura que predominan fuera de ellos.

En unos pocos días, aquí en España, hemos asistido a una serie de actos violentos que no son de recibo:

.- Un abuelo ha fallecido, en Galicia, después de dos meses en coma, por defender a su nieto de 15 años árbitra de un partido de balonmano cadete femenino y que fue empujado violentamente por un "aficionado", padre de una jugadora  que lo mandó contra una escalera dando su cabeza contra ella.

- En Canarias, en un partido de Regional!!! un trío arbitral femenino tuvo que resguardarse en el vestuario hasta la llegada de la policía, porque los jugadores de un equipo querían poco menos que  lincharlas, mientras las decían unas "lindezas" de auténticos trogloditas.

.- En Asturias, en los partidos de futbol sala de niñas de 11 y 12 años hay ataques continuos a tres jugadoras de  categoría alevín y benjamín del Gijón Fútbol Femenino. Los ataques proceden tanto de padres y madres de los equipos como incluso desde los cuerpos técnicos.

Y podríamos seguir con más ejemplos...

Si analizamos cualquier manifestación violenta en un partido de fútbol, baloncesto o cualquier otro deporte, encontramos patrones que coinciden con la violencia social: intolerancia, falta de respeto, frustración mal gestionada y, en muchos casos, una exaltación excesiva de la rivalidad. Lo que sucede dentro de los recintos deportivos no deja de ser una extensión del comportamiento colectivo que vemos a diario en las calles, en redes sociales o incluso en los centros de trabajo y educativos.

La sociedad actual, caracterizada por un ritmo acelerado, una presión constante por el éxito y una creciente polarización de opiniones, genera un caldo de cultivo propicio para que la violencia emerja como vía de escape o como forma de imponer una postura. El deporte, que debería ser un espacio de convivencia, respeto y superación personal, se ve contaminado por estas dinámicas sociales, convirtiéndose a veces en un escenario donde la agresividad se legitima o se justifica como parte del espectáculo.

Los casos de violencia en el deporte, además, suelen ser muy mediáticos, lo que agrava aún más el problema. Las imágenes de peleas entre aficionados, insultos racistas a jugadores o ataques a árbitros circulan rápidamente por los medios y las redes sociales, generando un efecto multiplicador que puede normalizar este tipo de conductas o, incluso, servir de ejemplo negativo para los más jóvenes.

Por otro lado, no podemos olvidar que la violencia deportiva también se alimenta de discursos que vienen desde arriba. Cuando dirigentes, entrenadores o incluso políticos utilizan el lenguaje bélico, desprecian al rival o fomentan la hostilidad, están contribuyendo a crear un clima de confrontación que termina estallando en los campos de juego y en las gradas.

Frente a este problema, es fundamental trabajar tanto desde el deporte como desde la sociedad en su conjunto. La educación en valores, la promoción del juego limpio, la gestión emocional y el respeto a las normas son claves para frenar esta espiral. Asimismo, los medios de comunicación y los líderes sociales tienen una gran responsabilidad a la hora de transmitir mensajes que desactiven la violencia y refuercen una cultura de paz, tanto dentro como fuera del deporte.

Y, especialmente, es necesario que las autoridades de todo tipo cambien las leyes (demasiado garantistas) para castigar con severidad este tipo de comportamientos, independiente de edad, sexo, raza, etc... solo así hablaremos de auténtica igualdad social y de oportunidades. 

En definitiva, erradicar la violencia en el deporte pasa necesariamente por construir una sociedad menos agresiva, más empática y con mayor capacidad para resolver los conflictos de forma pacífica. Solo así podremos devolverle al deporte su verdadera esencia: la de unir a las personas a través del respeto, el esfuerzo y la convivencia.

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martes, 7 de enero de 2025

 ¡UN POCO DE RESPETO, POR FAVOR!




Dentro de las muchas bobadas que las televisiones ofrecen para aborregar al personal, la retransmisión de las campanadas de Fin de Año está en los primeros lugares. Este año, además, con la "batalla" entre La 1 y Antena 3 llevándolo al paroxismo. Media España pendiente del vestido de Cristina Pedroche y la otra media viendo cuál era la gracieta de Broncano y Lalachus. De la primera no opino porque no merece la pena, pero de la segunda tengo que mostrar mi más enérgica repulsa, primero como cristiano y luego como ciudadano que paga estos desmadres. Fíjense que he dicho repulsa y no ofensa, porque señorita Lalachus para ofender hay que tener tres cualidades: cultura, clase y conocimiento. Usted carece de cualquiera de ellas, se lo digo con toda humildad. Y, es curioso, porque yo la defendí ante esos ataques indiscriminados y absurdos que sufrió a causa de estado físico, que me parecieron fuera de lugar y de tono. Pero, debo indicar que ese respeto que tenía por usted lo he perdido en su, creo, desafortunada intervención con el símbolo del Corazón de Jesús.  El respeto es una calle de doble dirección, para que nos respeten primero hay que respetar. No voy a gastar tiempo en explicarle lo que ese símbolo significa para un cristiano, si me voy a permitir decirle que por ese símbolo hoy, en pleno siglo XXI, se sigue asesinando a gente en varios lugares de este planeta, por el simple hecho de declararse cristiano. No se si ha caído en ello, pero se lo digo para que lo tenga presente. 

Cuando alguien como usted o parecido haga una intervención en términos parecidos con símbolos de otras religiones o espiritualidades entonces nos ponemos a hablar de libertad, diversidad, etc... que seguro usted es una adalid. Porque ya cansa que siempre sea el cristianismo y la Iglesia Católica el blanco preferido y único de estas "gracietas". Y los que la defienden tienen mucha razón cuando dicen que en la Iglesia Católica tenemos mucho de que arrepentirnos, pero tanto para nosotros como para el resto hago mías las palabras de la persona que usted ha banalizado: «¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: «Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo», tú que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano» (Lucas 6, 41-42)

Y no quiero terminar sin dedicar unas palabras a esos compañeros y compañeras  de profesión que,  o se han callado poniéndose de perfil ante su "actuación" o la han defendido, en nombre de una libertad de expresión que me parece la tienen un poco equivocada. No quiero dar nombres para que no se sientan  aludidos, pero que representan muy bien el nivel periodístico de este país.

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viernes, 27 de diciembre de 2024

 ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!



En una época donde las palabras tienen el poder de unir o diluir tradiciones, decir "Feliz Navidad" cobra un significado especial. En los últimos años, hemos visto cómo la expresión "Felices Fiestas" ha ganado terreno en un intento de ser inclusivos y generalistas. Sin embargo, al adoptar este término más genérico, podemos perder de vista la riqueza cultural y espiritual que representa la Navidad, una festividad que trasciende creencias y se centra en valores universales.

La Navidad no es solo una fecha en el calendario, es un mensaje. Representa amor, esperanza, paz y la unión entre las personas. Es un momento para reflexionar sobre nuestras acciones, estrechar lazos familiares y demostrar gratitud. Decir "Feliz Navidad" no se trata únicamente de un saludo religioso, sino de mantener vivo el significado que esta festividad ha aportado a generaciones.

Optar por "Felices Fiestas" como reemplazo puede parecer una decisión inofensiva, pero en el fondo es un reflejo de cómo la neutralidad cultural puede desdibujar nuestras tradiciones. La Navidad, con todas sus manifestaciones – el nacimiento del Niño Jesús, los villancicos, el compartir con los seres queridos – es parte integral de nuestra identidad como sociedad. Sustituir su nombre por un término más amplio puede contribuir a una desconexión cultural, privándonos del reconocimiento y la celebración de nuestras raíces.

Es cierto que vivimos en un mundo diverso, donde no todas las personas celebran la Navidad de la misma forma, o incluso no la celebran en absoluto. Pero decir "Feliz Navidad" no excluye, sino que invita. Es un gesto de buena voluntad que va más allá de la religión y abraza el espíritu de dar y recibir, de desear lo mejor al otro en esta época tan especial.

En un mundo que a menudo se siente dividido, pequeñas decisiones como elegir palabras con intención pueden marcar una gran diferencia. Al decir "Feliz Navidad", recordamos que esta festividad tiene un significado profundo y compartido que merece ser celebrado. Así que, este año, optemos por mantener vivo su verdadero espíritu. Dejemos que "Feliz Navidad" sea nuestro saludo de unión, alegría y esperanza para todos. ¡Qué buena falta hace!

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viernes, 15 de noviembre de 2024

 SOSTENIBILIDAD IMPOSITIVA




Parece ser que el próximo año los ayuntamientos de este país y el de Valladolid en particular, van cobrar una tasa de basura con un impuesto especial por reciclaje de "recogida, transporte y tratamiento de residuos domésticos o que sean asimilables a domésticos". Es de sobra conocido que Europa está muy preocupada por el medio ambiente y la sostenibilidad, en mundo cada vez contaminado por la mano humana y en verdadero peligro de provocar una catástrofe ambiental. Y eso es de agradecer y es muy loable. Lo que no me parece muy "sostenible" es que este esfuerzo parta, una vez más, del bolsillo de los ciudadanos europeos. Las cargas impositivas que sufrimos no son precisamente bajas, por lo general, y. sinceramente, no se ven muchos resultados. Además, tengo la sensación de que es un poco injusto, en mi hogar cumplimos escrupulosamente con la separación de residuos, tenemos una bolsa para cada uno y los contenedores están en la calle prestos para su utilización. Luego cada cual y su conciencia está en hacerlo o no. Pero, en pueblos muy cercanos y con un importante núcleo poblacional esto no es así, no funciona de la misma manera. Y pregunto ¿porqué? ¿Acaso esos ciudadanos y sus mandatorios son menos ecológicos que nosotros o tienen menos conciencia ambiental? ¿Vamos a pagar, como siempre, justos por pecadores? ¿La única forma de homogeneizar a todos los ciudadanos de la UE es por medio de impuestos? Porque tanto si reciclas como si no, a pagar. ¿Dónde queda el esfuerzo individual y la conciencia personal ambiental? ¿Es que nos tienen que colocar otro impuesto para ser solidarios? Y es mejor no preguntar que hacen en algunos países donde este tema de la sostenibilidad y demás, sencillamente no existe ¿Sólo tenemos esta conciencia del peligro en Europa? Porque se hacen muchas reuniones sobre Desarrollo Sostenible pero resultados globales, lo que se dice resultados globales, se ven muy pocos. Un puñado de buenas intenciones y poco más. Por cierto, hace mucha gracia y bastante cabreo que se vayan a esas reuniones y se reúnan un montón de aviones a reacción, que seguro no contaminan. ¡Un poco de coherencia hombre!

Sería también muy deseable que Europa y sus gobernantes pusieran el mismo énfasis en defender a los ciudadanos europeos en otra facetas, también muy importantes, como las nuevas tecnologías y el nuevo orden mundial que está surgiendo y en el que Europa y sus dirigentes, Bruselas, Estrasburgo, etc... me temo, se está quedando "a uvas". Sólo un dato, en un mundo super tecnológico, de las 50 primeras multinacionales de IA y Desarrollo Tecnológico, solo ¡¡¡4!!! son europeas. Así nos luce el pelo. En un continente envejecido, cada vez más sujeto a la migración para tapar este agujero, con todos los problemas no resueltos que trae, seguimos premiando no tener hijos. Llevamos un par de añitos con una guerra en nuestro patio de vecinos (Ucrania) que una vez pasado el calentón informativo la tenemos como asumida y en la que, en mi humilde opinión, Europa está haciendo llorar y reír a la vez. Deben existir complicados intereses de todo tipo que no llegan al común de los mortales para que la UE como institución no sea capaz de acabar con el conflicto. Otro ejemplo de ineficacia europea. Y podíamos seguir así.

Está claro que falta un liderazgo europeo, que eso es otro tema, pero lo que tengo muy claro es hemos dejado ser el faro que ha guiado la civilización, con luces y sombras, y que ahora no somos más que simples espectadores de la nueva Era que está surgiendo.

 ¡A mí esto me cabrea!

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viernes, 1 de noviembre de 2024

AGRADECER Y VALORAR




Aún resuenan en nuestros oídos y tenemos muy presentes las impactantes imágenes de la DANA que ha provocado la tragedia en la parte este de España. Hemos mirado horrorizados como las fuerzas desatadas de la naturaleza se han llevado todo lo que tenían por delante... incluyendo, desgraciadamente, vidas humanas. Todavía nos quedan unas cuantas jornadas en la cifra de fallecidos no hará sino subir, a medida que las aguas den paso a lo que no dejaban ver con su caudal. 

Ahora vendrán los momentos duros de hacer balance, económico y material del desastre, aunque la pérdida de seres humanos no podrá ser paliado a sus queridos queridos de ninguna manera, solo nos queda rezar  por ellos y acompañarles en la distancia en su dolor.

Como siempre se han visto escenas sobrecogedoras de valentía en la ayuda a los demás y también, ¡cómo puede ocurrir esto en estas circunstancias! algunas escenas que demuestran lo peor de la raza humana, en forma de pillajes y lucha descarnada por la supervivencia. En las tragedias es cuando se demuestra que, en el fondo, somos animales algo evolucionados. Y nos llamamos ¡Homo Sapiens! 

También, en estos momentos, nos damos cuenta de nuestras fragilidades, hemos avanzado mucho en la parte tecnológica, pero cuando la naturaleza demuestra todo su poderío, apenas somos unos simples supervivientes y estamos a su merced. Todos esos avances se quedan en una simple anécdota y nos sentimos impotentes. Es precisamente en estas situaciones cuando debemos ser agradecidos y valorar lo verdaderamente importante en nuestra existencia; la familia, los amigos, el trabajo, tres comidas al día, el agua,,.. aquello que tenemos cerca y que, muy a menudo, no valoramos en su justa medida. 

El problema es que no hay esperar a un acontecimiento de este calibre para darnos cuenta de ello, lo tenemos a nuestro lado, diariamente, dar un abrazo, dar un beso, decir un "te quiero" sin ninguna razón especial, bueno sí, para agradecer y valorar que están a nuestro lado.

Un abrazo  y una oración a esas tierras devastadas por la tragedia, a las personas que han perdido seres queridos, pero también un mensaje de apoyo y ánimo, porque después de esto lucirá el Sol de la esperanza. 

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domingo, 29 de septiembre de 2024

 CARTAS A DIEGO (XI)

Hola, mi osito campeón. ¡Cómo va pasando el tiempo! Así, sin querer la cosa, ha acabado el verano y has comenzado tu andadura en una nueva etapa de tu vida: el colegio. Pues nada, que estás supercontento y te lo pasas de maravilla en él. Has encajado muy bien con la profesora y con los compañeros, además están Olivia y Marco de la guardería, con lo que en la adaptación no has tenido problemas.

Recuerda Diego, el colegio es una gran aventura y allí vas a conocer muchas cosas relacionadas con el mundo, por no te asustes ¡lo vas a pasar genial! Conocerás nuevos amigos, pintarás, saltarás, jugarás, cantarás (que te gusta) y realizarás muchas otras actividades que te harán crecer en todos los sentidos. No dejes nunca de ser curioso y no tengas miedo de pedir ayuda si la necesitas, a la profesora, a papi y mami, a la tía o a nosotros, siempre estaremos ahí para hacerlo y te animaremos. Pero, sobre todo, disfruta cada día.

Por cierto, que en estos primeros días estamos ayudando a papi y mami los abuelos de ambas familias y nos toca acompañarte a la escuela o a recogerte, con lo cual también nos lo pasamos muy bien viendo lo contento que estás y conociendo a tus compañeros y compañeras. 

El verano lo pasaste genial y entre otros lugares fuiste a Valencia donde visitaste el Oceanografic, disfrutando a tope viendo los animales que allí hay. También has disfrutado y bien de las Ferias, has ido varios días a los carruseles y no te cansas de subir a ellos, gozando a tope. Además, un día te quedaste a ver los fuegos artificiales y también te han encantado ¡todos los días querías repetir y verlos!

No quiero decirte más, la vida sigue su curso y vas creciendo poco a poco, sin prisa y sin pausa en todos los sentidos, sigue siendo como eres y me despido hasta la próxima

Besos de abuela, abuelo y tía que te quieren

miércoles, 14 de agosto de 2024

 ESPÍRITU OLÍMPICO



Durante casi tres semanas todo el planeta ha estado pendiente del mayor espectáculo deportivo que existe: Los Juegos Olímpicos. Este acontecimiento que hunde sus raíces en lo más profundo de la historia humana, es capaz de paralizar cualquier otro aspecto de la vida diaria, incluidas las guerras que desgraciadamente siguen existiendo en pleno S. XXI

Los Juegos Olímpicos, un evento deportivo de escala global, han trascendido su origen como una mera competición atlética para convertirse en un fenómeno cultural y social que influye profundamente en la sociedad moderna. Fomentan valores como la paz, la amistad y la solidaridad entre las naciones. Al reunir a atletas de diferentes partes del mundo, este evento promueve el entendimiento y la cooperación internacional, superando barreras culturales y políticas. Este espíritu olímpico es especialmente relevante en tiempos de tensión global, donde los Juegos pueden servir como un catalizador para el diálogo y la unidad. 

Los Juegos Olímpicos son una plataforma para que los países muestren su cultura y logros al mundo. El éxito de los atletas nacionales puede elevar el orgullo y la cohesión social, mientras que la participación en el evento refuerza el sentido de pertenencia a una comunidad global.

Finalmente, los Juegos Olímpicos inspiran a millones de personas a adoptar un estilo de vida más activo y saludable, al exponerlos a una amplia gama de deportes. Esta inspiración se traduce en políticas públicas que fomentan la actividad física y el bienestar, contribuyendo así a una sociedad más saludable.

A la hora de las valoraciones hay opiniones para todos los gustos, España ha conseguido un total de 18 medallas, algunas inesperadas y otras que que se han quedado en el camino. Es muy fácil desde un sofá con un mando a distancia opinar y criticar sin valorar adecuadamente el esfuerzo, el sacrificio y  las  horas de entrenamiento que se exige para participar en esta competición. Todos los hombres y mujeres que participan van con la intención de lograr lo máximo, ganar medalla, pero solo los privilegiados lo logran, que pasa ¿los demás han fracasado? No, si han dado lo mejor de cada cual, si se ha empleado al máximo y se han empleado al límite de sus posibilidades. 

Si tengo que poner nota a España, le daría un 8,5. Sobresaliente hubiera sido las 22 medallas de Barcelona 92 y Matrícula haberlas superado. Más o menos estamos donde tenemos que estar visto nuestro nivel económico, social, cultural y tecnológico en que vivimos. No somos una potencia deportiva, en algunos deportes logramos grandes éxitos porque hay un talento innato que nos permite alcanzar grandes cotas, pero aquí no hay una mentalidad deportiva popular con todo lo que lleva aparejado. Por mucho que veamos gimnasios llenos, gente corriendo o en bici por la calle, no nos dejemos engañar es una minoría comparativamente a la población total. Hay mucho deportista de salón y sofá, la asignatura de Educación Física o como se llame ahora, se sigue viendo como una María y no como una formación de la identidad humana. Y no hay un objetivo nacional público que fomente la participación.

De todas las medallas que España ha ganado hay que premiar y valorar todas, pero yo me quedo con el waterpolo femenino, el balonmano masculino y las de marcha; deportes con no excesivas licencias, pero que compiten con una furia y un convencimiento que, a mí personalmente, me impresionan y me encantan. Además y es algo muy importante, se divierten, disfrutan y son un ejemplo a seguir para las nuevas generaciones porque sus éxitos lo logran a base de trabajo, de sacrificio, de quitar horas a diversiones o familia, porque tienen un objetivo, una planificación y una metodología adecuada.  Fue una pena ver como Carolina Marín se rompía la rodilla (creo que nos dolió la nuestra a una gran mayoría de españoles) cuando era una medalla más que segura, pero es la cara oscura del deporte y como en la vida, no todo es de color de rosa y es un momento de enseñanza dura pero real.

Los Juegos Olímpicos continúan siendo una fuerza poderosa en la sociedad actual, con un impacto que va más allá del deporte, que ojalá se vea reflejada en una sociedad más justa, más alegre, más humana.

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